
ANORA
La Cenicienta en tiempos de “brats”

La mitología de la mujer trabajadora sexual o bailarina erótica en el cine siempre ha jugado un papel ambiguo en Hollywood, desde el ángulo de “Dulce Caridad”, pasando por “Pretty Woman” hasta los dramas más potentes como “El Luchador” o “Adiós a Las Vegas”. Esta mujer siempre juega ese rol secundario de objeto de deseo y sumisión en búsqueda de aquel hombre que eventualmente la sacará de su realidad.
Llega ahora a pantallas mexicanas la ganadora de la Palma de Oro en Cannes el año pasado, “Anora”, misma que está barriendo en nominaciones durante esta temporada de premios en Hollywood. La cinta dirigida por Sean Baker (“The Florida Project” y “Tangerine”) nos relata la historia de Ani (Anora en ruso, ya entenderán cuando la vean), quien trabaja como bailarina y escort en un antro en Manhattan. Lo que parece un día típico de trabajo, se irá transformando en más días a lado de un nuevo cliente Ivan "Vanya" Zakharov, hijo de un oligarca ruso, con el cual comenzará a desarrollar una relación llena de intrigas y desencuentros que la llevarán a descubrir la realidad del amor platónico.
En primera instancia destaca el trabajo de Sean Baker como guionista y director, quien dentro su filmografía siempre está en búsqueda de explorar las historias que ocurren detrás del canon. En “Tangerine” nos llevó a través de una cámara de iPhone por la vida de unas prostitutas trans, y en “The Florida Project” (personalmente mi favorita) nos cuenta la decadencia detrás de uno de los lugares más felices del mundo, Disneyland. En “Anora”, pone a la stripper al centro y es a ella a quién le toca hacer su propio viaje mientras las situaciones orbitan a su alrededor, es su historia “idílica” del amor.
Por el lado actoral, Mikey Maddison es un “home run” total como Anora; divertida, angelical, fuerte, visceral y bellísima en todos los sentidos, su rango entre la comedia involuntaria y el drama más desgarrador nos hacen estar atentos a ella en todo momento, ella es la película, mientras que el reparto, cada uno de sus integrantes es pieza clave para entender hacia donde se dirige la historia, manteniendo en todo momento caos y suspenso.
Es de esas películas que refrescan y dan la inyección de entusiasmo por el séptimo arte, si bien puede ser un tanto larga en su desarrollo, la construcción de cada una de las situaciones va dando escala hacia un desenlace potente y desgarrador.
En tiempos de redes, la era “brat” fundada por Charlie XCX, el exceso del mimo a la generación millennial y centennial, la contradicción de reconocer la rebeldía hoy a través de movimientos derechistas y más… esta cinta en su simpleza es un muestrario de la era que nos toca vivir.