
EL PADRE
El Oscar merecido de Hopkins

“El Padre”, dos palabras, toda una historia. A simple vista pareciera ser una crónica superficial de la debacle mental de un ser humano por el paso del tiempo; sin embargo, esta cinta es mucho más que eso, y el Oscar que obtuvo Sir Anthony Hopkins a Mejor Actor es un galardón que justifica con creces a esta película.
Anthony (Hopkins), es un hombre de la tercera edad que vive en su departamento en Londres, cuidado por su hija, Anne (Olivia Colman), ahí la dejo de simple porque sería dar spoilers. Enfermera tras enfermera, y distintos personajes, vamos viendo una trama difusa, sin sentido, armando el rompecabezas de poco a poco, percibimos el mundo a través de los ojos de nuestro personaje principal, y el resultado hasta llegar al final… es desgarrador.
Hablemos de Anthony. Esta actuación es histórica, no solamente por su calidad, sino porque se trata de la consolidación de una trayectoria extraordinaria por parte de Hopkins, quien, a sus 83 años logra provocarnos; ternura, disgusto, empatía, incomodidad, vulnerabilidad y congoja a lo largo del metraje. Cada escena se va cociendo lentamente para culminar de forma catártica, de la mano de su coprotagonista, Colman, también es un retrato durísimo de enfrentar como hijos el acto final de nuestros progenitores. En su mirada y en su actuar vemos la ambigüedad de tratar a un ser querido con amor, aunque sus actos -involuntarios- demuestren todo lo contrario y lleguen a herir.
El guion por su lado es la base principal de esta cinta, siendo que su construcción es un laberinto mental, éste nos va llevando a través de la terrible perdida de la capacidad cognitiva. Los personajes, las situaciones y los escenarios se difuminan y se confunden ante nuestros ojos, haciéndonos cuestionar qué es real, qué sí sucedió y que no.
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“El padre”, es el triste retrato del paso del tiempo, la fragilidad de la mente y el increíble reto que se tiene por delante ante una sociedad que envejece rápidamente, se tiene que ver.