
El vendedor de silencio
Sobre el imperio del “chayo” en México

Amados u odiados, los líderes de opinión son entes curiosos que viven dentro del colectivo de cierto segmento de la población en cualquier país. Pueden tener la forma de un escritor, un periodista, un artista, un deportista… en fin, las capacidades son infinitas. Sin embargo, y en la era del “influencer”, una lectura como la de Enrique Serna, con su texto “El vendedor de silencio” -además de ser indispensable- nos hace cuestionarnos, ¿cuál es la influencia real? ¿Es sobre lo que se publica o por aquello que jamás sale a la luz?
La novela, magistralmente escrita por Serna, nos relata a través de sus últimos años, la fastuosa y surreal vida del periodista Carlos Denegri, columnista, reportero, empresario y cínico periodista de Denegri Inc. y el periódico Excélsior. Con saltos en el tiempo, escritos por medio del personaje principal, la voz de un narrador omnipresente y más recursos literarios, logramos adentrarnos a lo más profundo de la compleja psique de esta casi radiografía de lo que es la maldad y el cinismo del periodismo en una época oscura en México.
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Un escrito de este calibre solo viene unas cuantas veces en el tiempo, hoy en día contar con la venta de 10,000 ejemplares en 7 meses, y si no me equivoco una segunda reimpresión, es poco común, y al leer el texto es clara por qué la sensación.
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Serna logra adentrarnos en un México que pareciera estar peligrosamente regresando -sino es que ya está de vuelta-, un país sin ley, moral e hipocresía como moneda de cambio. La economía de la mentira y el silencio se hacen tangibles en estas páginas, que para un servidor a momentos me hacían hervir la sangre, sobre todo dado que actualmente como líder editorial de una publicación simplemente no concibo, ni tolero esta clase de prácticas, aun así, sin dejar de lado la intriga y el extraordinario uso de las herramientas literarias por parte del autor, éste logra, en mi caso, dejar de lado dichos sentimientos y hasta cierto grado sentir empatía con nuestro personaje principal, comprender sus motivaciones y por supuesto entender la vulnerabilidad del paso del tiempo, las altas y bajas de una carrera “exitosa” dentro de sus parámetros éticos y posteriormente su ocaso y anunciada muerte.
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Por otro lado, la novela también es un gran ejemplo de la idiosincrasia cíclica del comportamiento generacional. Denegri fue el portavoz de un régimen para nuestros abuelos, en la novela vemos el cambio hacia figuras como Julio Scherer o Jacobo Zabludovsky, quienes hicieron lo propio desde sus distintas ideologías con la generación de nuestros padres. Ahora, en mi rol de hijo, y también como profesional asalariado, y trabajador en medios, la novela me hizo cuestionarme qué tanto ha cambiado el panorama, o más bien, ¿cómo ha evolucionado el “chayote” en 2020?
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No es ningún secreto que soy sumamente crítico de la situación actual política en nuestro país, desde las elecciones de 2006 me quedó claro el rumbo que no quería para mi casa; sin embargo, el sistema democrático, perfectible y cuestionable, dio voz a una nueva forma de pensar y transformar el panorama, pero como ciudadano de una generación digital, interconectada y global, realmente no alcanzo a comprender la añoranza del pasado, ¿qué glorias queremos revivir? ¿No fueron las lecciones aprendidas?
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Lecturas como estas insisto, son clave para comprender de dónde venimos y adónde vamos, y en este tenor también cuestionarnos, ¿será que en efecto el ser humano es el único animal en tropezarse con la misma piedra una, dos, tres, cuatro… (inserte el número de veces)?