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GAMBITO DE DAMA

Ajedrez y adicciones

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Fue en Twitter que empecé a ver el título reiteradamente en mi tablero. Aparecía y aparecía, pero la verdad imaginaba -sobre todo por el nombre- que se trataría de una serie de época y referente a la realeza británica, tema que parece fascinar en exceso y en lo personal lo veo innecesario y aburrido. Después supe que se trataba de una jugadora de ajedrez, medio captaron mi atención. A continuación, entré a Netflix y observé que era una mini-serie de 8 episodios, fue entonces que me dispuse a verla. Episodio 1, y 15 minutos después, fue amor a primera vista. La serie la terminé en dos días.

Beth Harmon (Anya Taylor-Joy), una niña prodigio, queda huérfana tras un accidente de auto donde pierde a su madre, termina en un hogar de acogida y es adoptada hasta los 14 años. En el ínter, Mr. Sheibel (Bill Camp), conserje del hogar, descubre en ella un talento nato para el ajedrez y comienza a ser su mentor… hasta ahí la dejo porque de ahí en adelante la serie es una gloria que merece verse sin spoilers.

Primer punto por abordar es su protagonista; Anya Taylor-Joy, grábense ese nombre, seguramente la recordarán de “Fragmentado” (la chica que sobrevive), hace aquí un papel que francamente merecería un Oscar, Palma de Oro en Cannes y muchos más, pero probablemente será merecedora del Emmy y Golden Globe por tratarse de un producto para TV. Francamente hace tiempo que no veía una inmersión en un personaje de esta manera, cada diálogo y movimiento se sienten absolutamente naturales, casi documentales y empatizamos inmediatamente con ella, es difícil dejar de admirarla y sufrimos y celebramos con ella los acontecimientos que se van dando en la serie.

En segundo plano, la magnífica producción, la ambientación, si bien en foros, es magistral la forma en la que nos trasladan a los años 50s y 60s: Ciudad de México, París, Rusia, Las Vegas, etc. Aderezado con un manejo de cámara espectacular y una edición trepidante, podemos sentir el estrés y la actividad intelectual que implica el juego de ajedrez; no son dos personas sentadas frente a frente en un tablero, son dos generales de guerra maquilando, calculando y pensando internamente cómo derrotar al enemigo. La elegancia y la clase es la constante en el manejo visual y de producción, si bien las personalidades pueden variar en los personajes protagónicos y no ser un estereotipo, el juego (de ajedrez) es uno de confrontación intelectual y de una educación pulcra.

Finalmente el aderezo en el pastel es la música, como buen juego clásico que es el ajedrez, las cuerdas abundan en el soundtrack, pasando por la rebelión del jazz y el rock n´roll, sin duda valdrá la pena echarle una buscada en Spotify, o ver quién ya se armó el playlist tras ver la serie.

“Gambito de dama” es de esas gratas sorpresas que se lleva uno y que sin duda te marcan de por vida para entender y observar la vida desde otras perspectivas, en este caso por medio del ajedrez, que es el personaje quizás principal, metafóricamente hablando.

Al igual que cintas sobre deportes, concursos matemáticos, enfrentamientos literarios o baile, en este caso el ajedrez es un universo en si mismo plagado de reglas, disciplina, compromiso, esfuerzo y talento.

Simplemente, se tiene que ver. Jaque Mate de Netflix.

Una película que se debe de ver para generar diálogo, controversia y sorprendentemente unidad a través de la verdadera fe la cual nace, y como dice el protagonista de la cinta, de la falta de certeza… la certeza como el gran enemigo de la religión. Potente.

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© 2020 por Raúl Cedeño creado con Wix.com

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