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SOUND OF METAL

Aprender de la quietud

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El 2020 (y lo que va del 2021) fue un tiempo, coincidentemente con su contexto trágico, de mucha reflexión, silencios y abstinencia social. La quietud se hizo presente en un mundo caótico, acelerado y enfocado en la productividad con la finalidad de sobrepasar los objetivos. Marzo, en el caso de México, cayó como cubetazo de agua fría. “Sound of metal” es una cinta sumamente oportuna en este sentido al plantear, ¿qué pasa cuando tu mundo cambia en un instante sin aviso?

Ruben (Riz Ahmed), es un baterista de un dúo de música metálica, conformado por él y su novia, Lou (Olivia Cooke). Viven su vida dentro de un camper, y van recorriendo EE.UU. dando pequeñas tocadas; sin embargo, un día Ruben pierde el oído y la odisea trágica comienza…

Comenzando por el guion y la premisa, esta es indudablemente atractiva. Un poco en el mismo tenor de “The Fighter” (Darren Aronofsky), aquí tenemos una mirada casi documental a la debacle de un ser talentoso, pero que por distintas decisiones, su gloria es cosa efímera. En este caso, la historia no solo aborda las vicisitudes y la desesperación ante la perdida del sentido vital para los músicos: el oído. Analiza sus implicaciones a profundidad cuando dicha pasión es también la medicina a la enfermedad de las adicciones, pues nuestro protagonista en algún punto deberá encontrar refugio en un mundo nuevo para su condición, y es ahí donde el personaje de Joe (Paul Raci), juega un papel fundamental en desglosar lo que es asumir el aislamiento que el propio padecer -la perdida del oído- provoca, así como el recluirse para no caer en la boca de los lobos.

A nivel interpretativo, todo el elenco es un diez, pero destacan sin duda el protagónico, Riz Ahmed, en un actuación visceral y cruda, acompañado de un excelente diseño sonoro, podemos sumergirnos en su dolencia, esas huecas vibraciones que no significan nada a la hora de que algo o alguien emite un sonido. Y Paul Raci, por su parte, muy ignorado por lo que va en nominaciones de premios, es una figura paternal sin igual, si bien su fe define su actuar, no es para nada idílico o predicador, al contrario, eventualmente es esa misma disciplina por su creencia que lo lleva a tomar decisiones sumamente duras, y en pantalla podemos apreciar mediante su excelente actuación, la congoja y la responsabilidad.

“Sound of metal” es una película redonda, un estudio de personaje ante la adversidad, que no es para nada consentidor con la audiencia, en algún punto entendemos las motivaciones de Ruben, y queremos que entienda su contexto. Cuando parece que esto se logra, la cinta es despiadada y nos lleva por el lado terco de nuestro antihéroe, y comprendemos las fuertes lecciones de vida que el cosmos está tratando de indicarle.

Por lo anterior me remonto a mi introducción de esta entrega, a veces la vida de una forma inexplicable, y en cierto razonamiento egoísta, injusta, nos da un durísimo “estate quieto”. Pero que, visto de lejos, el momento surge con precisión para comprender lo más profundo de palabras como: fe, amor, paz, familia y salud.

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“Sound of metal” al final (sin spoilers) nos deja la más fuerte de las lecciones, vivimos en un mundo adicto a diferentes cosas, ¿qué pasa cuando nos tienen que quitar todo? Aprender de la quietud es la gran lección. Brillante.

Una película que se debe de ver para generar diálogo, controversia y sorprendentemente unidad a través de la verdadera fe la cual nace, y como dice el protagonista de la cinta, de la falta de certeza… la certeza como el gran enemigo de la religión. Potente.

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© 2020 por Raúl Cedeño creado con Wix.com

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