
WICKED
El poder del relegado

Ya sé, llegué tarde a esta conversación, pero tampoco es nada inoportuno el retomarla. La situación: la carrera del Oscar se ha vuelto una sin precedentes y de las más raras en la historia del premio. El debate y los polos están más álgidos que nunca, sin embargo, hay un consenso, su nombre es: Wicked.
Formalmente conocida como “Wicked: Parte Uno”, esta es una adaptación del musical de Broadway basado a su vez en la novela de Gregory Maguire “Wicked: memorias de una bruja mala”, la cual nos cuenta la historia de Elphaba Thropp (Cynthia Arevo), quien ingresa a la Universidad Shiz en la Tierra de Oz, donde conocerá a Glinda (Ariana Grande) y un sinnúmero de personajes más, que la harán tener un viaje para conocer las virtudes y oscuridades de su tierra, su persona y el valor del amor y la amistad.
El resumen anterior considérese un triunfo a la narrativa sin spoilers, dado que cuenta solo el 10% de la película. Continuando, empecemos analizando la película desde su adaptación. El guion es glorioso y trepidante de principio a (casi, porque es una primera parte) fin, dándonos ideas de las intrigas venideras con respecto al Mago de Oz, su origen, y posteriormente entender desde otro ángulo la historia en si de la llegada de Dorothy a la Tierra de Oz.
La producción es vibrante dentro de su aparente opacidad visual, mucho se habló en la opinión pública sobre los colores en los avances presentados; sin embargo, al ver el metraje queda clara la intención y es sumamente agradable al sentido de la vista, la paleta de colores nos va dando esa sensación entre la fusión teatral y cinematográfica.
La música, que solo tenía el agrado de conocer la mítica “Defiying Gravity”, es espectáculo total, cada número tiene su intención, forma y significado, llegando a ser intencionalmente abrasivo más no abrumador, las canciones son largas, pero es a través de éstas que vamos entendiendo el matiz y propósito de los personajes.
Lo anterior por ende nos lleva a las actuaciones, y si bien su elenco es integral, la verdad es que la película es acerca de una dupla, y esta es: Cynthia Arevo y Ariana Grande. Arevo es un triunfo total, su viaje es nuestro viaje, son varias sus capas y hasta cierto grado es demasiado sutil, pero se entiende, ella es la representación de todos aquellos que fuimos minoría, malentendidos, los “raritos”, el nerd o como me gusta el concepto en inglés, el underdog, toda esta suma, dentro del arco de Elphaba nos lleva a un final de proporciones épicas, donde hasta un servidor sintió el nudo en la garganta de ver la liberación a la que llega. Ariana Grande por su parte, en una mezcla de Giselle de “Encantada” con tintes de Jennifer Coolidge, más allá del comic relief, también nos muestra a un personaje en su centro sumamente humano y sensible, el cual está destinado a cubrirlo con tal de cumplir su rol.
En suma, y destacando la labor de John M. Chu (Locos Millonarios), como el director de la cinta, “Wicked” es una precuela genial de un clásico ya conocido, pero logrando darle el giro de tal forma que una historia legendaria como lo es “El Mago de Oz”, ahora tenga un nuevo significado. La película resulta sólida y cohesiva, haciendo que las sorprendentes 2 hrs y 45 min que dura se pasen como agua… y en espera impaciente de saber su final en la segunda parte.
Punto importante de esta crítica, es que un servidor no tenía ni el gusto de haber leído la novela, de haber vivido la experiencia teatral, o de tener algún retazo de idea de su trama, haciendo de esta visualización una experiencia “virginal”… y vaya que me tocó fibras sensibles en lo que a emociones se refiere, ahora entiendo la valuación de la misma y el entusiasmo sobre todo de mi comunidad LGBTQ+… en tiempos de aparente vibración, color, promesas y trucos de fantoches, somos nosotros los relegados a quienes nos toca la “cacería de brujas”. Diez perfecto.