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YA NO ESTOY AQUÍ

Cuando los extremos se tocan

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Escribo estas líneas mientras veo “Titanic” de fondo, que les digo, soy un cinéfilo empedernido, un adicto. Pero, ¿por qué una película tan dispar de la cual nos atañe hoy? En realidad, no tanto. Desde la infancia, “Titanic”, fue la cita que marcó mi afición al cine, en el lapso de tres horas tienes las mejores actuaciones, un guion nada rebuscado, pero un trasfondo tan profundo como aquel que tocó el mismo barco en el Atlántico. Una cinta de acción, romance, melodrama, lucha de clases y la naturaleza humana ante la tragedia inminente. El cine es magia, es todas las artes en toda su expresión, las películas teniendo una historia que contar son maravillosas… “Ya no estoy aquí”, me recordó esa sensación.

La cinta producida por Netflix, nos presenta a Ulises, un joven de Monterrey, Nuevo León miembro del movimiento “Kolombiano”, por circunstancias de su contexto y entorno -tradúzcase, no les quiero dar spoilers- se ve en una situación sin retorno en la cual el escape es inminente, y se traslada a la ciudad de Nueva York a rehacer su vida. No hay más que decir.

Y reitero lo anterior porque es una cinta que se tiene que ver, cinéfilos y no cinéfilos, “Ya no estoy aquí”, es una mirada a esas historias que en la pantalla grande por asuntos comerciales jamás tendremos acceso, pero que bien hecha su mercadotecnia, un buen boca en boca digital en este caso, logra impacto. Esta película es de lo primeros lugares de popularidad en la plataforma dentro de nuestro país y a nivel internacional. ¿Qué está causando este fenómeno?

En primer lugar, su soundtrack. La música es un personaje más de esta historia, cada letra, cada baile presentado nos envuelve en su fascinante atmósfera. Es inevitable sentir ganas de unirse a la particular coregrafía de los “Terkos” (nombre del grupo de Ulises), uno quiere bailar esas “Kolombias”. En segunda instancia, su historia; lenta quizás, pero realista, este retrato a momentos casi documental nos tiene con los ojos bien abiertos, a la expectativa de saber que va a pasar con nuestro inusual héroe. Y en tercer lugar, sus interpretaciones, desconozco si son actores o “no actores”, pero la naturalidad de sus interacciones son un delicia de ver en pantalla. La amistad, el amor, la familia son latentes en todas las escenas.

“Ya no estoy aquí” es también un retrato triste del fantasma gubernamental que abunda en nuestro país, ese ente que ya no se distingue si es el protector o el criminal -sin importar que administración sea o que colores tenga-, al final, los heridos somos todos como personas integrantes de este país.

Y finalmente, es también un retrato de los extremos que se tocan, de dos países que parecen tan dispares, Estados Unidos y México, pero que en su entramado social, si lo ves con el microscopio con el que lo hace esta cinta, no hay escapatoria. La regla se cumple y los extremos al final se tocan.

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Indispensable verla. Terkos por siempre.

Una película que se debe de ver para generar diálogo, controversia y sorprendentemente unidad a través de la verdadera fe la cual nace, y como dice el protagonista de la cinta, de la falta de certeza… la certeza como el gran enemigo de la religión. Potente.

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© 2020 por Raúl Cedeño creado con Wix.com

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